Cómo mostrar la cera y el recipiente
Un cilindro blanco o hueso refleja mucha más luz que la mesa y el fondo. La cámara del teléfono promedia toda la escena, expone para el conjunto y la vela termina siendo una mancha blanca sin bordes ni textura.
Tocá la pantalla sobre la vela para que la cámara mida ahí, y si hace falta bajá la exposición un paso. Es mejor una foto apenas más oscura, donde se lee la textura de la soja y el borde superior, que una luminosa donde la pieza desapareció.
Cuando la vela va en frasco de vidrio, el vidrio suma su propio reflejo encima del de la cera. Girá el frasco hasta que el brillo caiga en el borde y no en el centro, y evitá fotografiar de frente a una ventana.
Cómo dejar visible la etiqueta
En una vela la etiqueta hace dos trabajos: dice qué aroma es y muestra tu marca. Si sale torcida, cortada o fuera de foco, la foto deja de servir para la ficha del producto.
Poné la etiqueta de frente a la cámara y apenas por debajo de la altura del lente, para que no se curve y se vuelva ilegible. Si la vela es cilíndrica, una etiqueta perfectamente centrada siempre se lee mejor que una a tres cuartos.
Conviene además una foto donde la etiqueta ocupe buena parte del cuadro. Es la que después se agranda quien quiere leer el aroma o los ingredientes.
Cuándo usar un fondo limpio o una escena de hogar
Apagada muestra el producto: color exacto, textura, altura, la terminación del borde. Es la que necesita la ficha, y la que evita malentendidos sobre el tono real de la cera. Encendida muestra el motivo por el que alguien la compra: la luz cálida, el clima. Funciona en redes y como segunda imagen, casi nunca como principal.
Lo que conviene evitar es fotografiar sólo encendida en penumbra: la llama obliga a la cámara a oscurecer todo lo demás y el color de la cera se vuelve imposible de juzgar.
Con el fondo pasa lo mismo. El fondo limpio es para la ficha; la escena de hogar —una mesa de living, una repisa, una manta— es para redes y para explicar dónde va la vela. Las dos sirven, pero no para lo mismo.
Qué revisar antes de publicar
En una vela artesanal lo que distingue del producto industrial es la superficie: el veteado de la soja, el borde no perfecto, la mecha de algodón, los pétalos o hierbas si los lleva. Esa textura sólo aparece con luz rasante, entrando casi de costado. Con luz de frente la vela se aplana y se parece a cualquier otra.
Antes de publicar, mirá tres cosas: que el color de la foto sea el de la vela en la mano, que la mecha se vea como está realmente —cortada o no— y que la etiqueta diga lo mismo que dice el producto.
Si la vela cambió de versión —otro recipiente, otra etiqueta—, las fotos viejas dejan de describir lo que vendés. Es el motivo más común de un reclamo evitable.