Cómo mostrar los puntos y las fibras
La textura de un tejido sólo aparece con luz que entra de costado. De frente, la lana se aplana y un punto elástico se ve igual que un jersey liso. Poné la pieza cerca de una ventana con la luz llegando lateral y mirá cómo cambia el relieve al girarla.
Sacá siempre una foto cercana de un sector del tejido, no sólo la pieza entera. Ese detalle es el que muestra el grosor de la fibra, la regularidad del punto y si es lana, algodón o acrílico.
Con lanas muy oscuras cuesta que se vea cualquier punto. Ahí ayuda un poco de luz rasante desde atrás, que dibuja el borde de cada vuelta.
Cómo fotografiar una pieza blanda sin cambiar su forma
Una manta, una bufanda o un mantel no tienen forma propia: la que se ve en la foto es la que vos les diste. Extendida y bien estirada muestra el diseño completo; doblada en tercios muestra la caída y el grosor. Las dos son honestas, pero comunican cosas distintas.
Los amigurumis y las piezas con relleno sí tienen forma, y lo que hay que cuidar es que se sostengan derechos. Un apoyo detrás —fuera del cuadro— evita que se venzan hacia adelante y que la carita quede mirando el piso.
Evitá apoyar una pieza tejida sobre otra tela texturada. Dos tramas juntas se confunden y no se distingue dónde termina el producto.
Fondos para amigurumis y tejidos
Lo que mejor funciona es lo más liso que tengas: papel, madera sin veta marcada, una superficie clara y mate. La pieza ya aporta toda la textura que la foto necesita.
Para amigurumis, un fondo de color suave y contrastante con el muñeco ayuda a leer la silueta. Si el muñeco es celeste y el fondo también, las orejas y las patas desaparecen.
Cuidado con el fondo blanco puro en tejidos de lana cruda o hueso: la pieza se ve gris. Un beige o un gris muy claro devuelven mejor el color real de la fibra.
Qué revisar en el color y el patrón
El color de la lana es el dato más reclamado en tejidos, porque un mismo tono se ve distinto según la luz. Fotografiá con luz de día, sin mezclar con lámpara, y compará la foto con el ovillo en la mano.
Si la pieza tiene un patrón con repetición —jacquard, rayas, un punto calado—, revisá que en el resultado el patrón siga siendo el mismo y esté completo. Un dibujo alterado es lo primero que nota otra tejedora.
Y revisá los bordes: en una pieza blanda los bordes son irregulares por naturaleza, y esa irregularidad es parte de lo que estás vendiendo.